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ENTRE LINEAS

¿De vacaciones?

Operación retorno

Operación retorno Casi finalizado el mes vacacional por excelencia, agosto, nos vamos reincorporando a nuestras tareas habituales y, con ello, se ponen en marcha los comentarios de costumbre con los compañer@s de trabajo recién reencontrados tras el período de presunto descanso.


Así en miles de centros de trabajo se oirán conversaciones cómo esta:


“¿Y qué tal las vacaciones?”


“¡Cortas!”


Y la respuesta: “¡Si es que lo bueno dura poco!”, seguramente porque quién lo dice, le habrá parecido escasa la estancia en las salas de espera de los aeropuertos o, tal vez, en las de los hospitales víctima de la salmonelosis o, si es un veraneante afortunado, esperando turno para poder clavar la sombrilla en alguna playa abarrotada del Mediterráneo, sin hablar de la cantidad de nuevas amistades que se hacen en los atascos que se producen a la salida o entrada de cualquier capital.


Si la pregunta de “¿Y qué tal las vacaciones?” se efectúa a algún compañero o compañera que se haya reincorporado unos días antes que nosotros, la respuesta será sin duda la que sigue:


“¡¡ Uuuuyyyy ¡! ¡¡ Ya casi ni me acuerdo ¡!”. Eso es rigurosamente falso a no ser que el individuo o individua sufra alguna enfermedad que le afecte a la memoria. Porque es que, las vacaciones las estamos recordando todos día a día, minuto a minuto, contando el tiempo desesperados hasta las próximas.


Y, cuando comentamos eso, siempre hay el o la optimista que se intenta hacer el gracioso o graciosa, que con una sonrisita dice: “No te preocupes. Ya falta menos para volver a empezarlas”. Eso es una auténtica gilipollez y que, además, me pone de muy mala leche. ¡¡ Once meses que me quedan para las próximas ¡!. Le parecerán pocos al idiota ese. ¡ Será capullo ¡.





Pero bueno lo que ya no soporto es cuándo después de haber consumido tres semanas de vacaciones, viene el de siempre comentando: “Si es que tres semanas en verano ya está bien. Es que yo, con tantos días, llega un momento en que ya no sé qué hacer”. Comentarios como ese deberían ser considerados delictivos por apología e incitación a la violencia. A esos personajes deberíamos marginarlos de nuestra sociedad poniéndolos a trabajar pero de verdad y, si continúan en su antisocial actitud, encerrarlos de por vida en algún lugar para descerebrados irrecuperables. ¡¡ Pero cómo se puede decir eso ¡!. Si entre leer, escribir, pasear, navegar, ir en bicicleta, estar con la familia, con los amigos y demás, casi no queda tiempo para no hacer nada que es de lo que se trata en vacaciones.


Así que no es de extrañar que cada año en el regreso de las vacaciones, nos ataque la consabida “depresión post-vacacional”. Y es que no hay mente, en su sano juicio, que resista el retorno de nuestra estupidez.

Hormonas rentables

Parece ser que lo que empezó siendo un lugar idóneo para los diarios de adolescentes sujetos a los cambios hormonales y a los vaivenes sentimentales, se está convirtiendo en un negocio de grandes expectativas comerciales. Me estoy refiriendo al mundo de los "diarios" (blogs). Según la empresa Technorati el número de los llamados cuadernos de bitácora asciende a casi dieciseis millones, se crea una nueva página cada 7,4 segundos y se actualizan 10.800 a la hora.


No es de extrañar que ante la magnitud de los números las empresas del medio se hayan puesto en movimiento a fin de conseguir rentabilidad al fenómeno. La rentabilidad, cómo no, se consigue vía publicidad porque de otra manera, como por ejemplo con suscripción de pago a los diarios, parece del todo inviable. Para captar el maná publicitario se está creando la llamada "sindicación de diarios" siendo el tráfico que circula por ellas, la masa crítica que atraerá a potenciales anunciantes.





Aunque lo que anima al creador o creadora de un diario es más la vanidad personal que un criterio comercial, el debate sobre si la comercialización de los diarios acabará con la libertad de expresión que, más que menos, existe en la actualidad, está servido. Se piensa que, la aparición de los "diarios por encargo" alentados por los publicistas, acabe con ella al plasmarse opiniones interesadas.


Me ha venido a la memoria una respuesta de monocamy a un comentario que Fredy le hizo al respecto de que si se había planteado publicar un libro. La respuesta fue "Muchas gracias, me siento muy halagado :) Sin embargo jamás me planteé sacar rendimiento económico ni olor de multitudes a algo que disfruto regalando".


No se rompe el espíritu romántico o altruista si por nuestras aptitudes o ineptitudes sacamos un beneficio económico. Es más, suficientemente remunerado que, no olvidemos, no deja de ser un reconocimiento a un valor personal, me encontraría más motivado e ingenioso (si ello es posible ;-)). En todo caso lo que si apesumbraría mi espíritu es que los listillos y listillas de siempre aprovechasen algo que estamos haciendo por puro disfrute (o vanidad) personal. Eso si me fastidiaría.

El compás

El compás Tú y yo somos dos almas tan firmes como las patas de un compás.


Tu alma está fija y no se mueve si la mía está inmóvil.


Dos almas que se juntan en una y que cuando una de ellas se aleja no se rompen.


Dos almas que se encuentran en el centro y si una debe partir, la otra se reclina y escucha y se alza cuándo vuelve.


Necesito tu fortaleza porque corro de modo oblicuo


Tu firmeza completa el círculo y me hace terminar donde empecé.

El compás

El compás Tú y yo somos dos almas tan firmes como las patas de un compás.


Tu alma está fija y no se mueve si la mía está inmóvil.


Dos almas que se juntan en una y que cuando una de ellas se aleja no se rompen.


Dos almas que se encuentran en el centro y si una debe partir, la otra se reclina y escucha y se alza cuándo vuelve.


Necesito tu fortaleza porque corro de modo oblicuo


Tu firmeza completa el círculo y me hace terminar donde empecé.

Los niños con las niñas y las niñas con los niños y las niñas

Los niños con las niñas y las niñas con los niños y las niñas Hasta en este mundo de los diarios se nos ve el plumero. A nosotros, a los del género al que pertenezco, osea, a los hombres, a los machos, al sexo “afincado”, en definitiva.


Por poco que se navegue por las distintas páginas, existe una tendencia a que, las páginas de cuya autoría se dice femenina, abundan en comentarios masculinos. Es decir los chicos comentamos las páginas de las chicas y raramente las de los nuestros “colegas” de sexo. Con las féminas no ocurre igual. Ellas suelen realizar comentarios indistintamente tanto en páginas de hombres como de mujeres.


¿Quiere ello decir que tienen las féminas mayor sensibilidad literaria? Creo sinceramente que no. Ambos sexos gozamos de iguales capacidades de creación e inteligencia. No obstante hagamos la prueba. Utilizando el anonimato que concede “La Red” disfracémonos de féminas y veremos como se incrementan los comentarios. O, al contrario, alguna página presuntamente femenina de éxito que confiese se trata en realidad de un barbudo o barbilampiño, es igual, caballerete. Le auguro un negro porvenir de tertuliano-tertuliana cibernética.


Y es que hasta en este mundo pseudo-literario a los varones se nos ve el plumero. No podemos olvidar nuestra condición de tales ni ejerciendo de aprendices de escritor. El flirteo, la seducción, el ligue descarado siguen siendo nuestras constantes. Tal vez por eso no seamos tan espontáneos y perdamos creatividad. Y es que el ejercicio de “machito” obliga a mucho.

Los niños con las niñas y las niñas con los niños y las niñas

Los niños con las niñas y las niñas con los niños y las niñas Hasta en este mundo de los diarios se nos ve el plumero. A nosotros, a los del género al que pertenezco, osea, a los hombres, a los machos, al sexo “afincado”, en definitiva.


Por poco que se navegue por las distintas páginas, existe una tendencia a que, las páginas de cuya autoría se dice femenina, abundan en comentarios masculinos. Es decir los chicos comentamos las páginas de las chicas y raramente las de los nuestros “colegas” de sexo. Con las féminas no ocurre igual. Ellas suelen realizar comentarios indistintamente tanto en páginas de hombres como de mujeres.


¿Quiere ello decir que tienen las féminas mayor sensibilidad literaria? Creo sinceramente que no. Ambos sexos gozamos de iguales capacidades de creación e inteligencia. No obstante hagamos la prueba. Utilizando el anonimato que concede “La Red” disfracémonos de féminas y veremos como se incrementan los comentarios. O, al contrario, alguna página presuntamente femenina de éxito que confiese se trata en realidad de un barbudo o barbilampiño, es igual, caballerete. Le auguro un negro porvenir de tertuliano-tertuliana cibernética.


Y es que hasta en este mundo pseudo-literario a los varones se nos ve el plumero. No podemos olvidar nuestra condición de tales ni ejerciendo de aprendices de escritor. El flirteo, la seducción, el ligue descarado siguen siendo nuestras constantes. Tal vez por eso no seamos tan espontáneos y perdamos creatividad. Y es que el ejercicio de “machito” obliga a mucho.

Vivir después de haber vivido






“Si es que firmo ahora mismo por llegar a su edad y estar como está él”


¿Cuántas veces hemos oído esa expresión referida a una persona de avanzada edad? Cientos de veces. Incluso nosotros mismos cuando nos enteramos que fulanito o menganita ha cumplido más de ochenta años y aún no es pariente de Alzheimer, anda y se expresa con más o menos coherencia y clarividencia, envidiamos llegar a esa edad en sus mismas condiciones.


“Si es que es da gusto ver como se explica, la claridad de ideas que tiene y lo bien que se conserva”, decimos. Sin darnos cuenta que, por mucho bisturí que se aplique, arrugados y (lo siento) arrugadas, lo vamos a estar tod@s a esa edad (si llegamos) sin distinción de razas, clases o condición social. Así que, conservados si, pero en su justa medida.


“Vive como un cura (sic). Yo también quisiera estar como él/ella, en una residencia de superlujo, con gente de su misma edad y con atención médica en todo momento. Además tiene libertad absoluta para entrar y salir de la residencia cuándo le venga en gana”.


Más o menos con esas palabras decimos lo bien que viven nuestros mayores cuándo conocemos que no tienen problemas económicos, están rodeados de personas con más o menos sus mismas inquietudes y gozan de buena salud. Y nos alivia saber que, si esta les falla, tengan atención médica inmediata.


Manuel es un cliente muy especial del despacho. Es especial porque hace poco cumplió noventa y seis años y, aunque la vida no le ha sido fácil, su estado de salud es más que aceptable. Conserva la lucidez y oído y vista son sus principales caballos de batalla pero, ya se sabe, “eso es la edad, pero no se puede pedir más estando cómo está”. Ese “estando como estᔠse refiere a que, don Manuel, como yo le llamo, tiene una posición económica deshogada lo que le permite vivir ajeno a cualquier penuria económica. Hace dos años perdió a su mujer y tuvo la desgracia de sobrevivir a su única hija que había fallecido cuatro años antes, a los sesenta y ocho años. Así que, sus únicos parientes vivos, son dos nietos y tres bisnietas, una de ellas recién nacida. Hasta hace unos años iba a un centro de día dónde se reunía con algunos de sus amigos de, entonces, su misma edad. Pero ver cómo uno a uno iban desapareciendo le deprimía mucho y, cuando el último abandonó a los ochenta y ocho años, decidió no acudir más. Así que ahora se dedica a lo único que se puede dedicar, ver (con dificultades) la televisión, pasear y … recordar su vida. Su vida anterior. De vez en cuando, en celebraciones de cumpleaños, Navidades y fiestas similares, lo visitan sus nietos y bisnietas. En otras épocas, el trabajo y los colegios, les impiden ir a verlo y, claro, cuando llegan las vacaciones “mis nietos se van de viaje con sus hijos y es que lo pobres no tienen otra época en la que ir”, me dice.


- ¿Y cuál es el motivo de su visita hoy, don Manuel? – le pregunté alzando algo la voz por su parte izquierda que es la que le funciona mejor auditivamente hablando.
- Pues verá E.L., quiero demandar a un médico que me ha recetado un medicamento que no me sirve para nada.
- ¿Y qué medicamento es ese?
- Es uno que me dijo que me iba a ir muy bien para combatir la soledad, pero por más que sigo las indicaciones, me tomo la dosis recomendada, no hay manera de que pueda estar al lado de mi mujer, de mi hija y de mis amigos… ¿Lo entiende, Sr. Líneas?


Por supuesto que lo entendía y, esta vez, me abstuve de sonreir y de contestar: “¡¡ Pero hombre, don Manuel ¡!. No se de qué se queja, la verdad. A su edad y estando como está.”

Flor de un día

Flor de un día Hace más de ocho años que lo planté en una maceta del jardín. No era, no es un cactus con una estética bonita o llamativa. De hecho cuando pasé por el “garden” ni me fijé en él. Fue al cabo de unos días de verlo allí, arrinconado y olvidado por todos, cuando llamó mi atención... y es que el desamparo siempre me ha conmovido. Así que decidí llevármelo. Total, los cactus no precisan demasiados cuidados. Casi no hace falta regarlos, no se podan y ni necesitan tierra abonada para desarrollarse fuertes y sanos. Tampoco le di un lugar preferente en mi jardín. Es uno más entre mi colección…





No obstante él se empeña en llamar mi atención año tras año, verano tras verano. Me regala una flor sublime, bellísima, inigualable a todas las que pueblan el jardín. Parece mentira que un cactus tan feo sea capaz de crear tanta hermosura. Esa flor se marchita en algo más de veinticuatro horas por eso dicen de ella que es “flor de un día”. Son curiosas las metáforas que nos regalan las plantas. La belleza efímera que puede vivir gracias a un planta perenne y grotesca. Esa belleza que es posible gracias a una relación que, hace más de ocho veranos, inicié con el cactus. Al próximo brote le pido en matrimonio.

Mensajea aunque conduzca

Mensajea aunque conduzca Me encanta recibir mensajes en el móvil y reconozco que andaba cabizbajo porque hacía días que no tenía ninguno. Hasta el martes por la tarde que uno se coló en la bandeja de entrada. Llegó justo cuando descendía “a tumba abierta” con la bicicleta pero, mis deseos por leerlo eran tantos, que lo hice sin parar de pedalear. El peligro era evidente pero ¿existe alguna relación, de las que merecen la pena, que no entrañe riesgo?

El escondite (II)




Y es que, para mi, es muy gratificante esconderme en el oxígeno. No, no es un error de preposición. He escrito “en” el oxígeno y no rodeado de oxígeno o alguna otra figura retórica similar. No estoy desvariando y, para certificarlo, vuelvo a repetirlo con todas sus letras. He estado escondido en el interior del oxígeno. Concretamente en la “O” del H2O. Si, ya se que es el agua, que uno tiene su culturilla. Y ya podéis borrar de vuestras caras esa sonrisa de conmiseración como si estuvieseis perdonando mi delirio. Nunca he estado más cuerdo ni más lúcido. Cuando estoy de vacaciones tengo más tiempo para pensar, para parir nuevas teorías y al igual que hacían los filósofos en la antigüedad, descubrir el Universo que nos rodea. Pero ellos, los pensadores, no habían llegado todavía a saber que también vivían en algún elemento químico y no rodeado de ellos. Su vanidad les llevó a creerse el centro del Cosmos.





Ahora es como si viese vuestras carcajadas mientras escribo esto. No me importa. Todos los genios (y genias) tenemos un punto de incomprensión de los demás. Eso sucede al principio porque cuando se demuestra la razón de nuestra hipótesis, que la demostraré, el escepticismo se torna en admiración… no exenta de envidia, claro.





Pero hoy no desarrollaré mi teoría. Dejaré que continuéis con vuestra sonrisita unas horas más y que penséis en lo absurdo de las palabras que acabáis de leer. Sigo con el reportaje gráfico iniciado ayer por si alguien se atreve a ver más allá de las fotos y resuelve el enigma. El juego continúa y una pista-consejo. Si de veras queréis conocer, dejad que vuestra imaginación vuele. La imaginación es cómo un paracaídas, solo funciona cuándo está abierta.

El escondite (II)




Y es que, para mi, es muy gratificante esconderme en el oxígeno. No, no es un error de preposición. He escrito “en” el oxígeno y no rodeado de oxígeno o alguna otra figura retórica similar. No estoy desvariando y, para certificarlo, vuelvo a repetirlo con todas sus letras. He estado escondido en el interior del oxígeno. Concretamente en la “O” del H2O. Si, ya se que es el agua, que uno tiene su culturilla. Y ya podéis borrar de vuestras caras esa sonrisa de conmiseración como si estuvieseis perdonando mi delirio. Nunca he estado más cuerdo ni más lúcido. Cuando estoy de vacaciones tengo más tiempo para pensar, para parir nuevas teorías y al igual que hacían los filósofos en la antigüedad, descubrir el Universo que nos rodea. Pero ellos, los pensadores, no habían llegado todavía a saber que también vivían en algún elemento químico y no rodeado de ellos. Su vanidad les llevó a creerse el centro del Cosmos.





Ahora es como si viese vuestras carcajadas mientras escribo esto. No me importa. Todos los genios (y genias) tenemos un punto de incomprensión de los demás. Eso sucede al principio porque cuando se demuestra la razón de nuestra hipótesis, que la demostraré, el escepticismo se torna en admiración… no exenta de envidia, claro.





Pero hoy no desarrollaré mi teoría. Dejaré que continuéis con vuestra sonrisita unas horas más y que penséis en lo absurdo de las palabras que acabáis de leer. Sigo con el reportaje gráfico iniciado ayer por si alguien se atreve a ver más allá de las fotos y resuelve el enigma. El juego continúa y una pista-consejo. Si de veras queréis conocer, dejad que vuestra imaginación vuele. La imaginación es cómo un paracaídas, solo funciona cuándo está abierta.

Porcentajes despreciables




Según una encuesta, al 6% de los habitantes de Catalunya les importa la reforma del Estatuto de autonomía.


Las estadísticas indican que el 8% de los catalanes y catalanas ocupan cargos políticos. Es decir, son diputad@s, senador@s, consellers/eres, regidors/es y aferrados al cargo.





El gobierno tripartito catalán se felicita por el interés que genera entre los políticos, el 75%, la modificación de la carta magna autonómica y considera despreciable el porcentaje del 94% de los ciudadanos y ciudadanas de Catalunya que manifiestan mostrar un desinterés absoluto por el tema. “Total” dicen fuentes autorizadas del govern, “por mucho que se opongan van a tener ‘estatut’ tanto si quieren como si no”.

Operación salida

Operación salida La operación salida se ha realizado sin grandes complicaciones ya que se llevo a cabo de manera escalonada, es decir, l@s un@s por encima de los otr@s. Como siempre, vamos.